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EL NUEVO ESCALÓN

Finalizó una nueva Libertadores para los equipos uruguayos y más allá de matices en los objetivos y las apuestas, el resultado fue el de siempre. Cada vez que la Zona Sur se jugó (como ya se estableció desde hace muchos años) con los representantes de Brasil, Argentina, Chile, Paraguay y Uruguay, los nuestros nunca entraron entre los cuatro mejores.

Esta vez la parada era bravísima. Con dos brasileños poderosos, dos argentinos fuertes, y los paraguayos locales y con planteles reforzados, alcanzar la semifinal tanto para Banco como para Peñarol, iba a ser hazañoso. Pero vamos a enfocarnos más que nada en los aurinegros, el campeón uruguayo y que llegaba con verdaderas expectativas, mientras que el CBR lo tomaba más bien como una primera experiencia internacional para su joven plantel.

El manya se armó con todo, preparó el equipo en el exterior, trajo al mejor jugador del medio como refuerzo (Catardo), y sin embargo volvió a quedar sin chance de pasar. Si bien los trámites de los partidos frente a los “fuertes” no son como hace cuatro, cinco años, donde solo en alguna contra aislada se aspiraba a encontrar el gol, la diferencia que sigue existiendo es notoria. Durante el partido se percibe que es prácticamente imposible un triunfo de los uruguayos, más allá de que el score final marque una distancia escueta.

¿Qué tenemos que hacer – se preguntarán – para cerrar la brecha de una vez por todas con los equipos de punta de Sudamérica? O que al menos alcance para acceder a esa semifinal tan ansiada. Lo que concluimos nosotros, después de ver un nuevo certamen internacional, es que venimos corriendo la zanahoria de atrás y nuevamente quedamos una década atrás.

El nivel deportivo de Peñarol y Banco fue muy bueno, es real, alcanzando quizás lo que eran argentinos y brasileños  en Copas pasadas. El tema es que ellos ya dieron un nuevo salto hacia un nivel superior. Kirin, Krona, Boca y hasta la propia La Ñata, aunque con un perfil táctico diferente, dominan con una naturalidad la intensidad, el juego de presión y la velocidad en cada acción de juego, que vuelven a posicionar ese futsal un escalón (pronunciado), por encima del uruguayo.

Será como dijo Nico Sacco en la nota realizada tras el último partido. Mantener la base de jugadores, trabajar años, y por supuesto, agregarle una competencia fuerte y continua que asegure llegar de otra manera, o al menos arrimarse a este nuevo nivel al que subieron nuestros países hermanos.

Desde Asunción / Luis Silva.

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